Antes de comenzar con la actividad en sí, es necesario definir ambos conceptos.
Con el término educación permanente hacemos referencia a la educación que se va consiguiendo a lo largo de toda la vida, lejos de limitarse al periodo de escolaridad. Abarca todas las dimensiones de la vida, todas las ramas del saber y todos los conocimientos prácticos que pueden adquirirse por todos los medios y contribuir a todas las formas de desarrollo de la personalidad.
Con el término educación de personas adultas hacemos referencia a toda actividad educativa, en cualquiera de sus modalidades tendentes a la facilitación y consecución de conocimientos y destrezas, actitudes y comportamientos útiles y válidos a aquellas personas que han abandonado el sistema reglado escolar.
Ambos conceptos educativos forman parte fundamental de las nuevas propuestas efectuadas por los organismos internacionales expertos en la materia, al reconocer la urgente necesidad de lograr una educación para todos a lo largo de la vida, y como no, un aprendizaje permanente.
Aunque la Educación Permanente y la Educación de Personas Adultas no sean términos sinónimos, se superponen y confunden con demasiada frecuencia. Son varios los factores que han desencadenado esta confusión y estos son:
- La necesidad de una educación permanente ha surgido, precisamente entre los educadores adultos.
- Algunos autores sumaron ambos conceptos con la intención de resaltar la necesidad de que los adultos siguieran formándose, sin destacar que la EP se trata de un concepto mucho más amplio, al abarcar toda la vida, cuando la educación de los adultos tan solo supone un tramo de la misma.
- Una de las consecuencias más directas de la puesta en práctica de la educación permanente ha sido la de flexibilizar el acceso a los diferentes niveles del sistema educativo a la población que ha superado la edad escolar. Sin embargo esto no es suficiente, ya que la EP comprende y unifica todas las etapas y modalidades formativas.
Para finalizar, es necesario comentar que la Educación Permanente no se limita a la Educación de Personas Adultas, aunque se reconozca que esta última constituye un sector relevante y primordial del proyecto global que representa la primera.
Todo lo anterior nos lleva a asegurar que ambas expresiones no son equivalentes, aunque estén muy vinculadas, puesto que la aplicación de los principios de la Educación Permanente suelen propiciar un incremento de actividades educativas para los adultos. Dicho sector está integrado en la EP, al tiempo que representa un ámbito prioritario de la misma y es dentro de dicho marco donde adquiere su auténtico sentido de identidad.
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